cuatro siete
Esther León
Atraves de un trazo burdo llega su poesía. El tono descarado de los colores muestra la conexión con una infancia vívida. La fantasmagoria de las figuras revela el origen ocoteco de la madre de Esther León Padilla, mientras la secular espiritualidad y la inteligencia intuitiva del subconsciente no dejan lugar a dudas sobre la cultura cubana del padre. El uso predominante del óleo pastel arrastra a la profundidad de una niñez enriquecida por una experiencia de vida en la calle en la ciudad de México, seguida a su nacimiento en San Antonio Texas. Los fondos obscuros intentan vanamente esconder al observador de sus pinturas la abundancia de ideas contenidas en la mina que desde entonces ésta artista lleva adentro. Sueño constante, continuo, poderoso. Un regreso deseable a la interioridad que por largo tiempo se ha necesitado en las artes visuales. Con un sincretismo entre terrenal y cósmico, Esther entrega lo mejor de sí misma. Más allá de una momentánea expresión de belleza, una nueva visión estética hace posibles nuevos mundos. El compromiso del artista es grande, pero también lo es para el observador, ya que somos lo que gustamos. La mirada puede quedarse en la superficie o penetrar profundo y permitir un ser humano más complejo. Esther León Padilla tiene una formación académica como pintora, escultora y ceramista. Le gustan los grandes formatos en los cuales combina escultura, pintura y dibujo. Entre sus intereses están el desarrollo de eco tecnología , la construcción con materiales tradicionales y la recuperación de culturas ancestrales. Graduada de la Escuela de Bellas Artes de Oaxaca en el 98. Ha desarrollado un proyecto con el FOESCA. Ha tenido múltiples exposiciones colectivas en diferentes partes del mundo y tres exposiciones individuales de escultura. “Agua profunda”, “Poesia entierrada”, en el Centro Cultural de Bellas Artes en Oaxaca y con el grupo de Escritores “Latino writers”:en Chicago.